
Hay días en los que me pregunto para qué me habré levantado. Llueve, hace frío y parece que todas las cosas van a salir mal. En la calle percibo que las personas pasan y soy transparente, ni me ven, ni me oyen, ni me sienten… y las que lo hacen son juzgadas con desconfianza. No entiendo el mundo.
La gente dice que al hacernos mayores nos rebelamos contra todo lo que nos han enseñado nuestros antepasados, con ese mundo por el que nuestros padres han trabajado antes. Nos hacemos mayores e intentamos romper los lazos que nos atan y trazar nuestros propios caminos. Yo creo que no somos rebeldes por eso, sino porque cada día descubrimos que nuestros padres no saben mucho más del mundo que nosotros, que no hay respuestas a todas las dudas, que tal vez nos han mentido desde siempre… y quizá todo haya sido para protegernos.